jueves, 14 de octubre de 2010

FICHA TÉCNICA DE DATOS PERSONALES
ESTUDIANTE NORMALISTA:
Carolina Santana Cabrera
ESCUELA PRIMARIA:
“Jaime Torres Bodet”
UBICACIÓN:
Tlaxcala, Tlax.
GRADO Y GRUPO:
5º “A”
TITULAR:
Eliseo Serrano
NÚMERO DE ALUMNOS:
25

EL DIARIO DEL PROFESOR


PORLÁN RAFAEL

El diario del profesor constituye la información que hay que movilizar en un proceso de desarrollo profesional, y son el punto de partida sobre el que se deben realizar las nuevas construcciones del saber profesional.

Inicialmente el diario del profesor, debe ofrecer información general y de trascendencia sobre lo que ocurre durante las clases. Lo anterior, no impide descripciones más profundas sobre las actividades, pues en el siguiente nivel permite que nos adentremos en situaciones que la simple percepción no puede captar.

Tal como Porlán lo menciona el diario es un instrumento útil para la descripción, el análisis y la valoración de la realidad escolar.  Ante todo, no debemos adelantarnos en la emisión de juicios, pues aunque se describe lo que se ve, se puede entrar en conflicto con lo que se piensa.

Se identificará el origen de una situación problemática solo hasta que diferenciar e interpretar determinados datos, se reconocerán los pasos por los que va transitando y así, se decidirá cómo eliminarlo.

El diario pedagógico, muestra la realidad del salón de clase y la forma en que va cambiando, en otras palabras, muestra la evolución que sigue en un periodo determinado.

Cada dilema al que se presente el redactor del diario, se deberá a la falta de relación entre lo que creé y lo que realmente sucede en el salón de clase.

Una vez identificada la forma de actuar del maestro, del alumno, el ambiente y la materia, se determina si es benéfico o es necesario cambiar algo. A través de esta útil herramienta se pueden notar los alcances que se han tenido con el grupo.

El Diario, por tanto, es el cuaderno de trabajo del experimentador, donde anota las observaciones, donde recoge las entrevistas, donde compara y relaciona las informaciones, donde establece conclusiones y toma decisiones sobre los siguientes pasos de la experimentación.

Estrategias Para la Mejora de la Gestión del Aula


Juan Vaello Orts

Cuando estamos frente a un grupo de niños, realmente tenemos innumerables retos que superar, uno de ellos es lograr que quienes no quieren aprender lo terminen haciendo.

Vaello puntualiza de forma metafórica la actividad del docente cuando afirma que, un profesor debe ser un mago animoso que domine la magia didáctica de gestionar sus clases controlando, motivando y relacionándose para conseguir un clima cordial lo más productivo posible.

Para lograr lo anterior es necesario que el alumno esté dispuesto a seguir la clase del profesor (sea cual sea su tema o finalidad) y que este último cree el espacio necesario para efectuarla.

El ambiente propicio se puede iniciar con una actitud positiva, por su puesto aumentando la atención y por consiguiente el control de la clase.
No es imposible cambiar la actitud del alumnado, pues resulta tan educable como cualquier otro aspecto. Aunque las clases no son iguales, siempre encontramos tres niveles o grandes grupos: primero, aquellos que trabajan y conviven en armonía; segundo, caracterizado por una actitud intermedia y que se comporta de acuerdo a la habilidad del maestro; finalmente, los alumnos difíciles de controlar, aquellos que se muestran renuentes al trabajo.

Conseguir el control de todos ellos, supondrá una gran habilidad por parte del docente encargado. Mejorando el clima de la clase, favorecerá el aprendizaje  y esto solo se logra al establecer limites, de lo contrario cada quien haría lo que le viniera en gana.

Elaborar las reglas que regirán al grupo escolar no es una tarea sencilla, pero será aun mas complicado si solo se imponen y no se escucha la opinión de quienes tendrán que respetarlas: los alumnos.

Un punto que no debe faltar es la confianza que debe existir entre maestro y alumno. Pero no se debe olvidar que el respeto mutuo es el eje de una relación de convivencia positiva, pero no aparece espontáneamente sino que debe ser practicado y aprendido diariamente en clase, aplicándonos la máxima: “no hagas conmigo lo que no quieras que yo haga contigo”.

Atendiendo las características individuales permitirá conocer mejor a los alumnos con los que se trabaja y por lo tanto los resultados de la gestión en el aula serán completa y totalmente visibles.

Las Relaciones Interpersonales en la Educación Desde el Paradigma de la Convivencia


MAG. LUIS SIME POMA


Vivir, evocar y celebrar nuestras semejanzas y diferencias está en el corazón de nuestra posibilidad de ser felices y, a la vez, nuestro enigma.


Las relaciones sociales son la base de la convivencia, este término nos remite a la co-existencia entre iguales, a la formación de vínculos que fortalecen o debilitan a la sociedad.

Todos los seres humanos somos diferentes, cada uno posee diversas características que lo hace único e irrepetible. Algunos son altos, otros son bajos, blancos, morenos, apiñonados, rubios, trigueños, etc.
Fernando Savater no lo pudo haber dicho mejor, sin duda sería estupendo ser iguales, iguales en oportunidades al nacer, en oportunidades para crecer, desarrollarnos, vivir plenamente, pero no somos ni tenemos que empeñarnos en serlo.

Aun en nuestra individualidad, llegamos a ser iguales, pues todos estamos propensos a compartir los mismos sentimientos: alegría, tristeza, enojo, miedo a la ridiculización, la muerte, etc.

Cuando lleguemos ante un grupo, no debemos sentirnos superiores sino por el contrario tener el tacto necesario para poder compartir lo que conocemos, para poder relacionarnos con los alumnos.

Acertadamente, Van Manen ha definido en cuatro las características del tacto pedagógico. Primero, es la actitud de no considerarnos indispensables y el centro de atención o permanencia de las cosas.  En segundo lugar, “tocar a alguien” pudiendo ser suave o firme y decidió. En tercer lugar, debe ser inesperado a situaciones educativas. Por ultimo, deben ser ideas gobernadas por el sentimiento.

Todos conocemos el tacto pedagógico, es decir, la manera de actuar, de comportarnos y de enseñar a los niños, esto también incluye actuar en el momento indicado, saber cuándo y cómo hay que intervenir, pues educar no solo se refiere a los estudiantes sino también a nosotros mismos.

El tacto pedagógico ha de dictar entonces la manera de convivir, no solo en teoría sino en la propia experiencia.

Los retos que implica el trabajo docente


“En la medida que un maestro es capaz de asombrarse y trasmitir
el sentido de asombro a su alumno, es un buen maestro”
 Pablo Latapí (1927-2009).


En el transcurso de la historia, el maestro ha tomado diferentes roles dentro de la sociedad. Por mucho tiempo su imagen fue concebida bajo la consigna del “poseedor de la sabiduría”, no era de sorprenderse entonces que la palabra del maestro tuviera mayor impacto que la de cualquier otro personaje.

Hoy en día, sabemos que la enseñanza va más allá de la simple transmisión de conocimientos, pues de nada sirve la información si no la sabemos transferir y lograr que sea de utilidad.

La experiencia dentro del trabajo docente, nos lleva a confirmar el pensamiento de Antoine Prost cuando asegura que, enseñar se ha convertido en una actividad mucho más difícil que en el pasado. Y es que nos enfrentamos a ideas inconvenientemente precoces para las edades cronológicas de los individuos con los que estamos trabajando.

El principal reto de un maestro, es quizá, conocer a sus alumnos. Partiendo de la observación y el análisis de situaciones concretas, podrá tener el referente o historial de las actitudes, valores, intereses, habilidades y avance en el trabajo científico que ha su edad debería tener. La anterior evaluación facilitará la relación entre el docente y el alumnado, pues precisamente estas características son las que convierten a cada grupo escolar en único e irrepetible.

Reconocer el entorno familiar otorga mayores armas para ayudar a los niños aunque en algunos casos, si la situación no es controlada debidamente, en lugar de beneficiar solo perjudica al niño en cuestión y al docente.

El siguiente reto es la motivación. Aquí se ha de hacer especial hincapié en los materiales, ritmos y estilos de aprendizaje, tiempo, espacio y momentos de la clase, para determinar qué camino sería más sencillo y seguro de seguir.

Conocer al grupo y planear anticipadamente, desgraciadamente no garantiza el éxito de la clase, pues aun intervienen múltiples factores ajenos e imprevistos, sortearlos será tarea y dependerá de la habilidad del docente. De lo anterior, un ejemplo claro son las diversas suspensiones, celebraciones y recesos que en México se han hecho tan tradicionales como el grito de Independencia.

El nuevo reto al que se enfrentan los maestros en servicio es la inserción del material tecnológico en la escuela primaria. Algunos se niegan a modernizarse y en otros casos los equipos electrónicos didácticos no funcionan.

Innovar es tarea de todos, pero los talleres de actualización no logran ser trascendentales en la mayoría de los casos y para quienes los toman en cuenta, se les augura poco tiempo de modernización, pues al final son absorbidos por el sistema. Lo mismo ocurre con los estudiantes normalistas, al egresar se mantienen activos y creativos durante algún tiempo, después optan por seguir el esquema tradicionalista de enseñanza.

Ante cada situación aparece un nuevo reto, talvez el que debería acaecer con mayor fuerza es la imagen pública tan deteriorada de los maestros. Solo podrán quitarse el estigma con el que han sido marcados mediante el trabajo digno y responsable, encargándose de las actividades necesarias, para entregar resultados visibles e irrefutables. 

jueves, 23 de septiembre de 2010

Hola!!!


Buen día!

Sean bienvenidos compañeros normalistas. Dentro de algún tiempo nos encontraremos publicando trabajos que seguro servirán para nuestra formación docente, hasta entonces reciban un saludo.


Suerte!
 
(Práctica docente )