jueves, 14 de octubre de 2010

EL DIARIO DEL PROFESOR


PORLÁN RAFAEL

El diario del profesor constituye la información que hay que movilizar en un proceso de desarrollo profesional, y son el punto de partida sobre el que se deben realizar las nuevas construcciones del saber profesional.

Inicialmente el diario del profesor, debe ofrecer información general y de trascendencia sobre lo que ocurre durante las clases. Lo anterior, no impide descripciones más profundas sobre las actividades, pues en el siguiente nivel permite que nos adentremos en situaciones que la simple percepción no puede captar.

Tal como Porlán lo menciona el diario es un instrumento útil para la descripción, el análisis y la valoración de la realidad escolar.  Ante todo, no debemos adelantarnos en la emisión de juicios, pues aunque se describe lo que se ve, se puede entrar en conflicto con lo que se piensa.

Se identificará el origen de una situación problemática solo hasta que diferenciar e interpretar determinados datos, se reconocerán los pasos por los que va transitando y así, se decidirá cómo eliminarlo.

El diario pedagógico, muestra la realidad del salón de clase y la forma en que va cambiando, en otras palabras, muestra la evolución que sigue en un periodo determinado.

Cada dilema al que se presente el redactor del diario, se deberá a la falta de relación entre lo que creé y lo que realmente sucede en el salón de clase.

Una vez identificada la forma de actuar del maestro, del alumno, el ambiente y la materia, se determina si es benéfico o es necesario cambiar algo. A través de esta útil herramienta se pueden notar los alcances que se han tenido con el grupo.

El Diario, por tanto, es el cuaderno de trabajo del experimentador, donde anota las observaciones, donde recoge las entrevistas, donde compara y relaciona las informaciones, donde establece conclusiones y toma decisiones sobre los siguientes pasos de la experimentación.

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