Si queremos ejemplos de sociedades del conocimiento, basta con revisar las paginas del pasado y darnos cuenta que cada pueblo a su manera testifica el dominio de información, aunque con desigualdades.
El principio que regia a estas sociedades era el secreto, pues solo aquellos de mayor estrato social eran los indicados para captar tal propagación de conocimientos.
Con la invención de la imprenta se abrieron grandes posibilidades de difusión informativa. Y con estas mismas expectativas, la ampliación del espacio público de conocimientos se hizo posible gracias al internet.
Pero hablar de sociedades del conocimiento, me recuerda nuevamente que no todos cuentan con las herramientas necesarias para entrar a este mundo de comunicación. Países enteros tienen problemas vitales más importantes que lógicamente rebasan el interés por la falta de computadoras, internet y redes sociales.
Cada aspecto representa un importante avance o un gran problema por resolver, es decir, aunque los aparatos tecnológicos brindan interesantes herramientas para educar, también se convierten en problemas sociales que se deben resolver.
La nueva sociedad de la que hablamos es aquella que articule y difunda los conocimientos aunados del beneficio humano, no solo el de un lugar sino el de las naciones en conjunto.