jueves, 14 de octubre de 2010

Cuestionario de Evaluación


1.       ¿En las jornadas de práctica docente, propicio un entorno físico sano, amigable y abierto al trabajo?

Intento por todos lo medios crear un ambiente de confianza con los alumnos, para que puedan expresar sus puntos de vista sin temor a ser ridiculizados o exhibidos frente a sus compañeros. Aún con lo anterior, existen algunos momentos durante la jornada escolar en los que se malinterpreta la comodidad y confianza, por lo que el trabajo pasa a segundo termino y las distracciones se apoderan del lugar.

Con certeza puedo afirmar que un ejemplo de entorno agradable se da en mi salón de clase.

2.       ¿Relaciono las actividades realizadas en el aula con la vida cotidiana?

Ante todo es la principal herramienta. Enseñar a través de la experiencia y con ejemplos familiares, resulta ser un gran vehículo para la construcción de conocimientos.

3.      ¿Tomo en cuenta los saberes previos de los alumnos en el transcurso de la actividad?

Si, ignorarlo podría convertir cualquier clase en aburrida y tediosa. Por el contrario, aceptarlos como parte de la exposición ayuda a crear un sentido de familiaridad y confianza.

Suele suceder que los titulares de grupo hayan abordado con anterioridad los contenidos designados para los estudiantes normalistas, por lo que es necesario checar qué tan empapados están del tema.

4.      ¿Permito igualdad de oportunidades para que todos los niños comuniquen e intercambien sus emociones, conocimientos, expresiones, descubrimientos entre ellos y a la vez conmigo?

En algunos casos, limito las intervenciones orales para aquellos que con frecuencia solicitan la palabra, dando oportunidad de intervención a quienes evitan hablar. Empero, la exposición de ideas y sentimientos se da comúnmente.

5.      ¿Propicio un aprendizaje en diferentes contextos y no solo en el aula?

Si, en grupo podemos recorrer distintas áreas del lugar para abordar algún tema, pero salir de la institución no ha sido considerado como alternativa, debido a las dificultades y responsabilidad que conlleva.

6.      ¿Logro mantener la atención de los niños?

Si, pero no la mantengo durante toda la jornada escolar. Existen momentos en los que la disciplina se relaja y por lo tanto la atención se esfuma, aún tengo dificultades para mantenerla.

7.      ¿Los materiales son adecuados a las competencias que quiero desarrollar?

Durante esta jornada si lo fueron, pero aún agregaría material concreto para la sesión de Matemáticas.

8.      ¿Logro coherencia entre los materiales y el desarrollo de la clase?

Si, en algunos momentos, me centro tanto en la explicación que olvido presentar material didáctico, pero lo utilizo durante la retroalimentación y no existe mayor dificultad.

9.      ¿Propicio la cooperación y la conciencia para el cuidado del espacio de trabajo?

Si, antes y después de las actividades se revisa la higiene del aula y orden del mobiliario. Trabajar en un espacio libre de basura es placentero y ayuda en la concentración de los niños.

10.   ¿Durante la sesión favorezco conflictos cognitivos que lleven a aprendizajes significativos?

Si, pues despierta su interés, curiosidad y búsqueda de soluciones. Es mejor que deduzcan y seleccionen la información correcta a que solo la mencione como parte de la clase.

11.    ¿Fomento la indagación continua y el pensamiento crítico?

Si, algunos temas se prestan mejor que otros. Aunque la principal fuente de información sea el libro de texto, mediante los conocimientos previos y experiencias, en conjunto determinamos la veracidad de los datos a discutir, con esto se desarrolla el pensamiento crítico.

12.    ¿Fomento habilidades motoras en mi clase?

Dependiendo el tipo de contenido a abordar y de las condicione en que se dé la clase.

13.   ¿Puedo decir que en mi práctica docente existe congruencia entre mi acción, mi lenguaje y mi pensamiento?

Si, se educa con el ejemplo. No puedo exigir higiene o respeto para los demás si actúo normalmente de forma adversa. Aunque resulte difícil, evito expresarme mediante jergas populares, pero con palabras sencillas que los niños comprendan.

14.   ¿Qué valores estoy propiciando?

Sobre todo el respeto y la responsabilidad, pues considero que de ellos derivan los otros. Concientizarlos sobre la practica de estos dos valores, logra el ambiente de tranquilidad ideal para trabajar.

15.   ¿Me interesa lo que platican los niños?

Si, además de que son platicas interesantes, me ayudan a conocer a los alumnos con los que estoy trabajando, su forma de pensar, sentir, cómo se relacionan con su familia, amigos, compañeros y la manera en que solucionan conflictos o dificultades.

16.   ¿Propicio el aprendizaje entre pares?

Pretendo que entre iguales se apoyen, es decir, coadyuvar en la construcción de conocimientos sin caer en la típica dirección que no admite ideas frescas.

17.   ¿Favorezco la autodisciplina entre mis alumnos?

Ante todo les solicito que dentro y fuera de clase respeten las indicaciones que se dan, para evitar cualquier tipo de accidente.

18.   ¿Levanto la voz para controlar a mis alumnos?

En algunos momentos si, pues la disciplina se relaja a tal nivel que el ambiente se torna desagradable y limita la comprensión del tema. Sin embargo, aunque en ciertas situaciones resulte efectiva no es la única forma de captar la atención.

19.   ¿Favorezco el intercambio afectuoso y respetuoso entre los niños a la hora del recreo?

Les recuerdo el respeto con el que deben tratar a las demás personas.

20.  ¿Aprovecho el recreo para conocer a mis alumnos?

Sinceramente no. Ocasionalmente platico con ellos o con algún niño de otro grado, pero la mayor parte del tiempo utilizo el recreo para descansar y convivir con mis compañeros practicantes.

21.    ¿Participo de sus juegos en el recreo?

Dependiendo el grado en el que me encuentre practicando. Cuando se trata de grupos menores, los niños me invitan a jugar, pero los intereses del tercer ciclo cambian considerablemente así que casi no participo de sus actividades.

22.   ¿Me estoy construyendo a través de mi práctica docente?

Si, con cada jornada mis habilidades como docente se aprecian con mayor fuerza, estoy concretando la identidad con la que me desenvolveré durante mi vida laboral. Sin miedo a herrar, puedo afirmar, que aquellos practicantes asustados e inseguros que fuimos en la primera jornada, poco a poco han sido sustituidos por lo que ahora somos: estudiantes normalistas de quinto semestre con experiencia en el campo y cada vez más seguros de sí mismos.

23.   ¿Qué es lo que más aprecio de mi trabajo docente?

La gratitud de los niños y la emoción con la que piden que esté más tiempo trabajando con ellos, pues hasta el desgaste físico pasa a segundo plano cuando ocurre esto.

24.  ¿Mi práctica docente está fundamentada en la investigación?

Si. Iniciando con la observación del grupo en el que trabajaré, pasando por la planeación e indagación de los temas a abordar, hasta llegar a la aplicación de los planes y la solución de casos especiales. Mi trabajo se basa principalmente en la investigación sobre el comportamiento de los niños y el estudio realizado en la escuela normal.

25.   ¿Favorezco aprendizajes que lleven a la solución de problemas?

Claro. Situarlos en un conflicto, motiva la observación, análisis, reflexión y reconocimiento de posibles soluciones, por lo tanto, el producto de las sesiones resulta ser de mayor calidad y mejor comprendido.
Nota de Eduardo =)

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